Santiago Jose Sanchez VFestiviades Marianas de Septiembre, Calendario Mariano5 months ago133 Views

En 1651, la selva venezolana fue testigo de un suceso que cambiaría para siempre la vida del pueblo Cospes y la historia espiritual de Venezuela. Según narran crónicas y testimonios recogidos desde esa época, el cacique Coromoto y su esposa, caminando junto a una quebrada cercana a Guanare, vieron a una “Bella Señora” portando a un Niño luminoso. En su lengua nativa, la Dama les manifestó: “Vayan a casa de los blancos y pídanles que les echen el agua en la cabeza, para ir al cielo”. Este llamado al bautismo fue una invitación directa a iniciar un proceso de conversión e integración, abriendo paso a la evangelización de los cospes, en medio de tensiones con los españoles.
La Virgen se apareció no sólo al cacique; niños de la tribu también fueron visitados por esta Señora, lo que confirmaba el mensaje y aumentaba el asombro en la comunidad indígena. Decididos a seguir su pedido, el cacique buscó a Juan Sánchez, español encargado de la región, para compartir lo sucedido y procurar catequesis para su gente.

En 1652, tras un año de inquietud, el cacique Coromoto experimentó una nueva resistencia: deseaba volver a la selva, pero la Virgen se le apareció otra vez en el umbral de su choza, rodeada de luz intensa, acompañada por su familia. Llena de temor, Coromoto la enfrentó y, en un gesto desesperado, intentó espantarla con una flecha. Ella desapareció, dejando en la mano del cacique una diminuta imagen estampada en un pequeño pergamino. Se trata de una de las dos únicas apariciones marianas en las que la Virgen deja una reliquia física directa: la otra es Guadalupe en México.
La imagen fue rápidamente recogida por Sánchez y la comunidad. Relatan los testigos que, al quedar la imagen bajo una luz de cera, esta ardió milagrosamente durante días sin consumirse, fenómeno que se consideró una señal sobrenatural. El cacique, herido poco después por una serpiente en la selva, pidió insistentemente el bautismo antes de morir, comprendiendo el verdadero mensaje de la Virgen. Tras recibir el sacramento, animó a su tribu a seguir en la fe, y su conversión marcó el nacimiento de un pueblo cristiano firme.
La reliquia de la Virgen de Coromoto es una estampa pequeña (2,5 cm), de papel endurecido, donde la Virgen sostiene al Niño Jesús, ambos con coronas. María lleva manto azul y túnica carmesí, y su rostro moreno resalta el mestizaje propio del pueblo venezolano. El Niño sostiene con la mano derecha el orbe y con la izquierda parece bendecir. Investigaciones actuales han hallado, bajo microscopio, detalles insólitos e incluso un minúsculo ojo humano, lo que cautiva tanto a científicos como a fieles y alimenta la devoción.
Esta imagen es mucho más que arte. Su rostro revela el mestizaje, sus diminutas dimensiones hablan de humildad, y el hecho de ser dejada en mano de un indígena la convierte en un mensaje poderoso de inclusión y reconciliación. Durante siglos, la reliquia estuvo custodiada –primero en la casa de Juan Sánchez, luego en la Catedral de Guanare y actualmente en la Basílica Menor del Santuario Nacional–, rodeada de relicarios artísticos, algunos con perlas y otros de elaborada plata dorada.
Aunque el prodigio fundacional es la conversión del cacique, la fe popular y la historia eclesiástica recogen numerosos favores y milagros atribuidos a la Virgen de Coromoto. Entre los más documentados:
La devoción mariana se consolidó con la proclamación de la Virgen de Coromoto como Patrona de Venezuela por la Conferencia Episcopal en 1942 y por el Papa Pío XII en 1944, con coronación canónica en 1952. Las festividades principales se celebran el 2 de febrero, 8 y 11 de septiembre, con misas multitudinarias, procesiones y renovaciones bautismales, especialmente en Guanare y Tucupido, donde miles de peregrinos cruzan los llanos venezolanos para llegar hasta la Basílica Menor del Santuario Nacional, inaugurada por Juan Pablo II en 1996.
En 2022 y 2024, la imagen y las celebraciones han cobrado nueva vida con restauraciones delicadas, celebraciones presenciales y virtuales, y la participación activa de la diáspora venezolana en todo el mundo, desde Miami hasta Madrid. La peregrinación del 2 de febrero destaca por la renovación de promesas bautismales en la quebrada, recordando el mandato original de María a los cospes: “Que les echen el agua en la cabeza para que puedan ir al cielo”.
¿Qué significa el nombre Coromoto?
Toma el nombre del cacique indígena a quien la Virgen se apareció, representando la reconciliación y el misionerismo.
¿Sólo Venezuela venera a la Coromoto?
Si bien la devoción es nacional, comunidades venezolanas en el exterior mantienen vivas las peregrinaciones, misas y tradiciones en su honor.
¿Existen milagros modernos reconocidos?
Miles de testimonios relatan favores de sanación y conversión. El caso más célebre y documentado es el de doña María Serafina Matute, quién recuperó la vista tras rezar a la Virgen de Coromoto.
¿Qué conexiones hay con la cultura popular?
La devoción ha inspirado canciones, danzas, poesías y hasta obras literarias. El Santuario es también destino de turismo religioso y eje de la identidad venezolana.
La historia de Nuestra Señora de Coromoto continúa escribiéndose con cada peregrino, cada familia y cada testimonio agradecido. ¿Qué significa para vos esta advocación? ¿Conoces más relatos o milagros? ¿Te gustaría proponer otra advocación para que sea celebrada en Maria365? Tu aporte es valioso y puede ayudar a expandir la devoción y el conocimiento sobre María en toda América Latina.
Este artículo se elaboró a partir de fuentes eclesiales, históricas, científicas y devocionales, procurando ofrecer una visión respetuosa, completa y profundamente humana sobre una de las advocaciones más entrañables de Venezuela y de la Iglesia católica en América Latina.



