En un rincón de las montañas de Judea, dos mujeres se encontraron en un momento que cambiaría la historia. Una era anciana y estéril; la otra, jovencísima y embarazada por obra del Espíritu Santo. Ese encuentro no solo quedó plasmado en el Evangelio de San Lucas, sino que dio origen a una de las fiestas más profundas y ricas del calendario católico: la Visitación de la Virgen María.
El corazón de la Visitación: caridad, prontitud y fe encarnada
La Visitación conmemora el viaje de María desde Nazaret hasta la casa de su prima Isabel, quien también esperaba un hijo milagroso: Juan el Bautista. Al saludarla, el niño saltó de gozo en el vientre de Isabel, y esta reconoció a María como la “Madre de mi Señor”. María, en respuesta, entonó el Magnificat, un canto profético de justicia, alabanza y humildad.
Este pasaje es mucho más que un gesto familiar: revela el dinamismo de la fe vivida como servicio. María, recién concebido Jesús en su seno, no se encierra en su misterio, sino que sale al encuentro. Es una mujer en movimiento, en salida, imagen profética de la Iglesia misionera. Este aspecto ha sido destacado por papas recientes: Benedicto XVI subrayó su actitud de generosa disponibilidad, y Francisco la propuso como modelo para la juventud católica en la JMJ de Lisboa 2023, con el lema “María se levantó y partió sin demora”.

Historia litúrgica y evolución en Oriente y Occidente
En la Iglesia latina, la fiesta fue establecida oficialmente por el papa Urbano VI en 1389, como una súplica por la unidad de los cristianos en tiempos de cisma. Inicialmente se celebraba el 2 de julio, entre la Natividad de san Juan Bautista y la Anunciación. Sin embargo, la reforma del calendario en 1969 trasladó la celebración al 31 de mayo, último día del mes mariano, para reforzar el vínculo con el misterio de la encarnación y la misión de María.
En las Iglesias orientales, la Visitación ha sido incorporada en fechas diversas. En el rito bizantino, algunos calendarios la celebran el 30 de marzo, y en el calendario siríaco se recuerda durante el tiempo de la Anunciación. La Iglesia copta, aunque no tiene una fiesta propia para este pasaje, resalta el sentido misionero de María en su devoción mariana.
Una devoción viva en América Latina
Aunque no es una de las advocaciones más difundidas, la Visitación ha echado raíces profundas en varios países latinoamericanos, donde su mensaje de prontitud, humildad y alegría se traduce en devoción popular.
Colombia: Ancuya y su Virgen Andariega
En el sur de Colombia, el municipio de Ancuya (Nariño) celebra a la Virgen de la Visitación como su patrona desde el siglo XIX. La imagen, tallada en madera policromada, llegó en 1820 y fue acogida con fervor. Desde entonces, la comunidad realiza cada 2 de julio una romería multitudinaria que recorre senderos ancestrales. La llaman “la Virgen andariega” por los relatos de su trayecto por pueblos vecinos antes de ser entronizada.
A lo largo del siglo XX, numerosos milagros se le atribuyeron: desde la desaparición de plagas hasta la protección contra enfermedades endémicas como la bartonelosis. En 2020, durante la pandemia de COVID-19, se le colocó un dije dorado con forma del virus como símbolo de súplica y esperanza.
Argentina: Sumampa, tierra de consuelo
La Virgen de la Consolación de Sumampa, en Santiago del Estero, guarda una conexión especial con la Visitación. Aunque su fiesta principal es el 23 de noviembre, la “fiesta chica” en julio conmemora la llegada de la imagen al territorio, coincidiendo con la antigua fecha de la Visitación. La imagen es una de las más antiguas del país, traída desde Brasil en el siglo XVII, y su historia se entrelaza con la de la Virgen de Luján.
Cada año, cientos de peregrinos se reúnen en la basílica menor para renovar su fe. El santuario conserva testimonios de favores y una profunda piedad popular en torno a María como consuelo y guía.
México: Tepepan y la reconciliación
En el pueblo de Tepepan, Xochimilco, Ciudad de México, la Virgen de la Visitación surgió como un gesto de reconciliación entre devotos indígenas y españoles. La antigua imagen fue rebautizada en 1644, y desde entonces preside el templo que lleva su nombre. Las festividades patronales incluyen procesiones, danza y música tradicional. Aunque actualmente la fiesta se celebra el 15 de agosto, conserva en su identidad la referencia a la Visitación.
Perú: presencia histórica en la capital virreinal
Durante el virreinato, en Lima existió una cofradía dedicada a Nuestra Señora de la Visitación. Su misión incluía obras de caridad y la promoción de la fe mariana entre artesanos y comerciantes. Documentos del siglo XVII registran encargos artísticos vinculados a esta cofradía, como el retablo mayor de la Catedral de Lima. Aunque su devoción no sobrevivió con fuerza institucional, su memoria persiste en archivos y expresiones culturales.
La Visitación en el arte: abrazo, camino y luz
En la iconografía cristiana, la Visitación es una de las pocas representaciones donde María aparece junto a otra mujer. El gesto central es el abrazo, símbolo de comunión y de gozo compartido. En el arte colonial, ambas figuras suelen ir ricamente vestidas, en paisajes andinos o europeos, con rostros serenos y ojos entrelazados. Algunas representaciones incluyen a san José o Zacarías al fondo.
En Ancuya, la imagen de la Virgen porta un vestido blanco con bordados dorados, coronada y con una rama de lirios. Su postura transmite paz, y el altar donde se venera está decorado con escenas de su historia local. En Sumampa, la imagen de la Consolación expresa ternura, con rasgos mestizos y estilo barroco, sosteniendo al Niño Jesús como signo de esperanza.
¿Sabías que…?
- El Magnificat que María pronuncia en la Visitación es uno de los himnos más antiguos del cristianismo y ha sido cantado por generaciones en vísperas y procesiones.
- La frase “María se levantó y partió sin demora” fue elegida como lema de la JMJ Lisboa 2023.
- En la comunidad china de Arizona, la Virgen de la Visitación visitó hogares como parte de una iniciativa de evangelización familiar.
- En Puebla (México) existe un retablo de la Visitación del siglo XVIII con detalles en talavera.
- En Ancuya, se conserva un registro manuscrito de los favores atribuidos a la Virgen desde 1902.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebra la Visitación de la Virgen María?
El 31 de mayo según el calendario romano actual. Tradicionalmente también se celebraba el 2 de julio.
¿Qué representa esta advocación?
El servicio desinteresado, la fe activa, la alegría del encuentro y la misión de compartir a Cristo con los demás.
¿Dónde se venera especialmente?
En Colombia (Ancuya), Argentina (Sumampa), México (Tepepan), y en varias parroquias de España y Europa del Este.
¿Tiene milagros asociados?
Sí, especialmente en Colombia, donde se le atribuyen sanaciones y protección durante epidemias y desastres.
¿Tiene alguna oración especial?
El Magnificat es la oración por excelencia. También se le puede invocar como “Virgen de la Visitación, Madre del encuentro y de la prisa santa”.




