En el corazón de Flandes, sobre una colina que parecía insignificante, la presencia de la Virgen María transformó el paisaje, la historia y la fe de un pueblo. Así nació la devoción a Nuestra Señora de Scherpenheuvel, también conocida como la Virgen de Sichem o de Montaigu, cuyo santuario se convertiría con el tiempo en el principal centro de peregrinación mariana de Bélgica y en uno de los templos más simbólicos del catolicismo europeo.
Esta advocación, cuya celebración popular se recuerda el 13 de junio, está profundamente enraizada en la espiritualidad del pueblo flamenco y fue también un emblema de resistencia y unidad católica durante las guerras de religión. Hoy sigue viva, acogiendo a miles de peregrinos cada año, en un templo lleno de símbolos, historia y milagros.
Una Virgen en un roble y el inicio de una devoción inquebrantable
La tradición cuenta que hacia el siglo XIII, en lo alto de una colina de nombre Scherpenheuvel (“montaña aguda”), un pastor halló una pequeña imagen de la Virgen María dentro de una cavidad de un viejo roble. Al intentar moverla, su cuerpo se paralizó. Sólo cuando la volvió a colocar en el lugar donde la había encontrado, recuperó el movimiento.
Este fue el primer signo de la elección divina de aquel lugar. Con el paso del tiempo, se registraron muchas curaciones físicas y favores especiales entre quienes acudían a rezar ante la imagen. En documentos del siglo XIV ya se menciona el flujo constante de fieles y la fama milagrosa del sitio. A esta imagen y al lugar se los comenzó a llamar «Nuestra Señora de Montaigu» o «de Sichem».
El milagro fundacional no es sólo un relato del pasado: es una catequesis viva. En él se refleja el mensaje de María que desea ser reconocida como Madre en medio de su pueblo, no para ser manipulada, sino para ser acogida con fe.
Historia de fe, arte y resistencia
Durante las guerras religiosas que sacudieron los Países Bajos en el siglo XVI, el santuario fue destruido por iconoclastas protestantes. La imagen mariana fue profanada y retirada. Pero en 1587, cuando la región volvió a manos católicas, la devoción resurgió con una fuerza aún mayor.
El renacimiento del culto estuvo íntimamente ligado al proyecto de unidad y restauración católica de los archiduques Alberto de Austria e Isabel Clara Eugenia, gobernadores de los Países Bajos españoles. Profundamente devotos, vieron en Scherpenheuvel un lugar providencial y promovieron activamente el santuario como símbolo de fe y concordia.
Entre 1603 y 1627, se edificó una nueva iglesia monumental con un diseño inusual para la época: una planta heptagonal que evocaba las Siete Alegrías y Siete Dolores de María. La disposición no solo tenía una intención artística, sino espiritual y catequética.
El templo fue consagrado en 1627, y pronto se convirtió en un centro de peregrinación masiva: miles de fieles acudían desde diversas regiones, especialmente desde Flandes, Brabante y Luxemburgo.
La imagen de la Virgen: arte, símbolo y consuelo
La imagen original era de madera, de pequeñas dimensiones y probablemente de estilo gótico. La actual —coronada y vestida con ricos mantos— representa a la Virgen María de pie, portando al Niño Jesús en su brazo izquierdo. Ambos llevan coronas reales, símbolos de su realeza espiritual, y muestran una actitud cercana y protectora.
Un detalle llamativo son las estrellas doradas de siete puntas que decoran la cúpula de la basílica: son 298 en total, y representan a los fieles que han hallado en María un refugio seguro en medio de las tormentas de la vida. El conjunto artístico no solo emociona por su belleza, sino que enseña: cada ornamento, cada capilla, cada símbolo es una invitación a contemplar a María como Madre atenta, que camina con su pueblo.
Milagros documentados y fe probada
En el siglo XVII, cronistas oficiales del santuario recopilaron más de 700 milagros atribuidos a Nuestra Señora de Scherpenheuvel. Muchos de ellos están relacionados con curaciones inexplicables, conversiones repentinas, liberaciones de situaciones extremas y protecciones extraordinarias durante epidemias y guerras.
Uno de los milagros más conocidos es el del caballero escéptico que se burló de los peregrinos y perdió la vista al acercarse a la imagen. Sólo cuando pidió perdón a la Virgen y prometió enmendar su vida, la recuperó. Este relato, registrado por testigos y autoridades locales, se convirtió en una parábola viva sobre la misericordia y el poder intercesor de María.
Celebraciones, procesiones y una devoción que sigue latiendo
Hoy, el santuario de Scherpenheuvel sigue siendo el lugar mariano más visitado de Bélgica. Cada año, entre mayo y noviembre, miles de fieles llegan caminando, en bicicleta o en procesiones organizadas desde diferentes pueblos.
Entre las celebraciones más importantes están:
- La Gran Marcha (De Grote Trek), cada 1º de mayo: una caminata de 57 km desde Amberes, que inaugura la temporada de peregrinaciones.
- La Procesión de las Velas, el primer domingo de noviembre: los fieles rodean el templo con velas encendidas, dando gracias a la Virgen.
- Las Fiestas de la Coronación, cada 25 años, en memoria de la coronación solemne de 1872. La última fue en 2022.
Además, cada día se celebran misas, confesiones y bendiciones en el santuario, y es costumbre que los peregrinos presenten exvotos (placas, medallas, mantos, objetos personales) en señal de gratitud por los favores recibidos.
Presencia e influencia más allá de Europa
Aunque la advocación no ha echado raíces como culto oficial en América Latina, ha tenido influencia indirecta. Por ejemplo, algunas imágenes llevadas por misioneros belgas llegaron a Perú, Bolivia y Canadá, y fueron veneradas como “Virgen del Socorro” o “Consoladora de los Afligidos”.
Incluso, historiadores han señalado semejanzas entre la narrativa fundacional de Montaigu y la devoción a la Virgen de Copacabana en el altiplano andino. Esto sugiere que los relatos marianos flamencos pudieron haber sido adaptados o reinterpretados en el contexto latinoamericano.
¿Sabías que…?
- La coronación de la Virgen, en 1872, fue ordenada por el Papa Pío IX, y la ceremonia fue acompañada por autoridades civiles y eclesiásticas.
- En 2011, el Papa Benedicto XVI otorgó a la basílica la Rosa de Oro, una distinción papal reservada a santuarios marianos de gran relevancia.
- El templo fue diseñado por Wenceslas Cobergher, un arquitecto convertido al catolicismo que quiso expresar, en su estructura, un “rosario de piedra”.
- Las estrellas de siete puntas que adornan la cúpula son únicas en el mundo y evocan el número bíblico de la plenitud.
- Hasta hoy, se conservan más de 4.000 exvotos antiguos, algunos con alto valor artístico e histórico, que dan testimonio de siglos de fe viva.
Preguntas frecuentes
¿Qué se celebra el 13 de junio?
Aunque no hay una fiesta litúrgica universal para esta advocación, el 13 de junio se recuerda la consagración de la basílica y el inicio de las primeras grandes peregrinaciones.
¿Cómo llegar al santuario?
El santuario se encuentra en Scherpenheuvel-Zichem, región de Flandes, Bélgica. Es accesible desde Bruselas y Lovaina.
¿Se puede visitar todo el año?
Sí. El santuario permanece abierto durante todo el año, aunque la temporada alta es entre mayo y noviembre.
¿Qué significa el número siete en la arquitectura?
Simboliza las Siete Alegrías y los Siete Dolores de María. También remite a la plenitud de la gracia y a la unidad de la Iglesia.
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Fuentes utilizadas:
- Sitio oficial del Santuario de Scherpenheuvel-Zichem: https://www.scherpenheuvel.be
- “Historia Miraculorum B. Mariae Montis Acuti”, Philip Numan, 1605
- Archidiócesis de Malinas-Bruselas, documentación litúrgica y pastoral
- Kroningsfeesten 2022, Comité Oficial
- Leuven University Press, estudios sobre arte barroco y exvotos flamencos
- Revista “Mariologia y Cultura” (Ed. 2020), sección sobre advocaciones marianas europeas.-




