En lo alto de un cerro del Valle de México, donde el paisaje urbano se mezcla con antiguos caminos y memoria indígena, se venera una de las advocaciones marianas más antiguas del continente americano. Nuestra Señora de los Remedios de Naucalpan no es solo una imagen histórica: es una devoción que ha acompañado momentos fundacionales de México, que ha sido invocada en guerras, epidemias y sequías, y que hoy sigue congregando a miles de fieles que buscan en María consuelo, intercesión y esperanza.
Su celebración en el calendario mariano es el 8 de septiembre, en sintonía con la Natividad de la Virgen María, aunque su fiesta popular más multitudinaria se vive cada año a comienzos de septiembre en su santuario del Estado de México.
María como “remedio”: identidad espiritual de la advocación
El título “de los Remedios” expresa una de las dimensiones más antiguas de la piedad mariana: María como auxilio eficaz del pueblo cristiano. El término remite al latín remedium, que significa alivio, medicina, socorro oportuno.
En esta advocación, la Virgen es invocada especialmente como:
- protectora frente a calamidades colectivas,
- intercesora en tiempos de enfermedad,
- refugio en momentos de crisis social o personal.
Desde el siglo XVI, los fieles han visto en ella a una Madre cercana, capaz de “poner remedio” cuando las fuerzas humanas parecen insuficientes. Esta comprensión espiritual marcó profundamente su culto en México.

Origen histórico: una imagen llegada con la Conquista
La imagen venerada hoy en Naucalpan es una pequeña talla española de madera, de apenas 26–27 centímetros de altura, realizada a fines del siglo XV o comienzos del XVI. Según la tradición documentada, llegó a tierras americanas en 1519, traída por un capitán del ejército de Hernán Cortés.
Este dato es clave: Nuestra Señora de los Remedios es considerada la primera imagen mariana llegada a América, anterior incluso a las grandes devociones surgidas en el continente.
Durante los primeros meses de la conquista, la imagen fue colocada en el recinto sagrado de Tenochtitlan, como signo del inicio de la evangelización. Sin embargo, tras la derrota española en la llamada Noche Triste (1520), la imagen fue ocultada bajo un maguey para evitar su destrucción.
Aproximadamente veinte años después, hacia 1540, un indígena del lugar —conocido en las fuentes como Juan Ce Cuautli— afirmó haber recibido una indicación providencial que lo condujo al sitio exacto donde la imagen había sido enterrada. El hallazgo marcó el nacimiento formal de la devoción local.
El cerro, el santuario y el nacimiento de un centro mariano
El lugar del hallazgo se transformó rápidamente en espacio sagrado. Primero se levantó una ermita, y luego, en 1575, se construyó el templo que daría origen al actual santuario en Naucalpan de Juárez.
Este santuario no es un dato menor en la historia de la Iglesia en México:
- es uno de los primeros templos marianos del país,
- fue centro de peregrinaciones desde el siglo XVI,
- se convirtió en referencia espiritual del occidente del Valle de México.
Desde allí, la Virgen de los Remedios comenzó a ser invocada como protectora de la Ciudad de México, especialmente en contextos de emergencia.

Procesiones, sequías y epidemias: la Virgen en la vida pública
Durante la época virreinal, la imagen fue llevada en numerosas ocasiones desde Naucalpan hasta la capital. Estas procesiones no eran gestos simbólicos menores: participaban autoridades civiles, eclesiásticas y grandes multitudes.
Los motivos eran claros y recurrentes:
- sequías prolongadas que amenazaban las cosechas,
- epidemias que diezmaban a la población,
- inundaciones y temblores.
La Virgen de los Remedios fue considerada durante siglos abogada contra las calamidades, y su presencia en la Catedral Metropolitana era interpretada como un acto de esperanza colectiva.
Este rol público explica tanto su enorme prestigio como algunas tensiones devocionales posteriores.
Independencia y una advocación marcada por la historia
Durante la Guerra de Independencia (1810–1821), la devoción mariana adquirió un fuerte contenido simbólico. Mientras los insurgentes adoptaron a la Virgen de Guadalupe como estandarte, las autoridades virreinales promovieron la devoción a Nuestra Señora de los Remedios.
En ese contexto, la imagen fue declarada “Generala” del ejército realista, y se la revistió con insignias militares. Este episodio histórico explica uno de los rasgos más singulares de la advocación: su asociación con el mundo militar y político, algo poco frecuente en la iconografía mariana.
Tras la Independencia, esta carga simbólica fue resignificada. Con el paso del tiempo, la Virgen de los Remedios fue reintegrada plenamente a la piedad católica mexicana, ya no como figura de división, sino como una advocación histórica que había acompañado al país en sus horas más complejas.
La imagen: una catequesis en miniatura
Desde el punto de vista artístico y simbólico, la imagen ofrece una lectura teológica profunda:
- Material: madera estofada, típica de la imaginería española tardomedieval.
- Postura: María de pie, en actitud serena y firme.
- Niño Jesús: sostenido en su brazo izquierdo, bendiciendo.
- Cetro y corona: signos de realeza espiritual.
- Media luna: referencia directa al Apocalipsis, asociada a la victoria de María sobre el mal.
Su pequeño tamaño refuerza un mensaje central del cristianismo: la grandeza de Dios se manifiesta en la humildad.
Devoción actual y reconocimiento eclesial
Hoy, la Virgen de los Remedios es patrona de la Arquidiócesis de Tlalnepantla, y su santuario fue elevado a Basílica Menor en 1999. En el siglo XX recibió coronación canónica y reconocimiento pontificio.
La Basílica de Nuestra Señora de los Remedios sigue siendo un centro de vida pastoral activa:
- peregrinaciones diocesanas,
- celebraciones litúrgicas solemnes,
- fuerte religiosidad popular,
- una rica tradición de exvotos que testimonian favores recibidos.
Durante la pandemia de COVID-19, la imagen fue elevada desde la cúpula del templo para bendecir la ciudad, retomando un gesto histórico de intercesión frente a las epidemias.
¿Sabías que…?
- Es considerada la primera imagen mariana llegada a América.
- Fue invocada oficialmente contra epidemias durante más de tres siglos.
- Conserva uno de los conjuntos de exvotos más antiguos del Valle de México.
- Fue restaurada recientemente, recuperando su policromía original.
- San Juan Pablo II la mencionó expresamente en su visita pastoral a México.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebra Nuestra Señora de los Remedios?
El 8 de septiembre en el calendario mariano; la fiesta popular principal en Naucalpan se realiza a comienzos de septiembre.
¿Por qué es importante históricamente?
Porque acompañó la Conquista, la Colonia y la Independencia, siendo una de las devociones marianas más antiguas del continente.
¿Sigue siendo una devoción viva?
Sí. Miles de peregrinos la visitan cada año y su santuario es un centro pastoral activo.
Una historia que sigue abierta
Nuestra Señora de los Remedios de Naucalpan no pertenece solo al pasado. Su historia continúa en cada peregrino que sube el cerro, en cada exvoto colgado con gratitud, en cada oración silenciosa pronunciada frente a su pequeña imagen.
En Maria365 entendemos estas advocaciones como parte de una memoria viva de la fe. Te invitamos a compartir tu experiencia con esta devoción, aportar datos, corregir información si es necesario o proponer nuevas advocaciones para nuestro calendario mariano. La historia de María se sigue escribiendo, también con tu participación.
Fuentes consultadas
- Basílica de Nuestra Señora de los Remedios (sitio oficial)
- Arquidiócesis de Tlalnepantla
- Documentación histórica sobre devociones marianas en México
- Archivos pastorales y materiales editoriales de Maria365
- Estudios históricos y artísticos sobre imaginería mariana colonial




