Cada año, cuando el calendario marca mediados de agosto, algo extraordinario sucede en el sur del Ecuador. Miles de fieles inician una de las peregrinaciones más multitudinarias de América Latina, cargando no solo mochilas y velas, sino también promesas, agradecimientos y una fe que no se agota. Caminan al ritmo de canciones populares y oraciones, acompañando a una imagen mariana que no deja de conmover desde hace más de cuatro siglos: la Virgen de El Cisne, también conocida con cariño como la Churonita, por sus rizos morenos que recuerdan el rostro de una madre campesina y mestiza. Esta advocación no solo ha transformado la historia religiosa del Ecuador, sino también su tejido cultural, social y afectivo.
La historia de una promesa cumplida
La devoción a la Virgen de El Cisne nació en 1594 en la serranía de Loja, una región marcada por la pobreza, las sequías y el olvido. En medio de una gran escasez de lluvias, la tradición sostiene que la Virgen María se manifestó a los pobladores indígenas del caserío de El Cisne, pidiéndoles que construyeran un templo en su honor. A cambio, prometió hacer llover. Con fe y esfuerzo, la comunidad encargó la imagen a Diego de Robles, un escultor quiteño de gran renombre, autor también de la Virgen de Quito y otras tallas de la Escuela Quiteña.
Apenas fue entronizada la imagen, las lluvias regresaron y con ellas la vida. Desde entonces, el pueblo comprendió que no estaba solo. Esa Virgen pequeña de rostro moreno y vestida de reina había escuchado su clamor. Así comenzó una relación filial, de esas que se sellan con milagros, ternura y caminatas de fe.
¿Quién es la Virgen de El Cisne?
A los ojos del pueblo creyente, la Virgen de El Cisne representa a una Madre que camina con su gente, que intercede, que cuida, que sana. Su rostro dulce, sereno y de facciones mestizas transmite cercanía y consuelo. Es la Reina de Loja, pero también la compañera de los pobres, la sanadora de los enfermos, la intercesora incansable.
El pueblo la llama con afecto la “Churonita”, por sus cabellos rizados que evocan la identidad andina. Ella no aparece rodeada de nubes ni en altares inalcanzables. Camina, se deja llevar por los brazos del pueblo, y vuelve a su santuario año tras año después de visitar Loja en una de las procesiones más largas del continente.

El arte de una Madre que reina
La imagen original de la Virgen de El Cisne es una talla en madera policromada, de estilo barroco quiteño, coronada como Reina y Madre. Viste una capa bordada de oro, sostiene al Niño Jesús en su brazo izquierdo y lleva en su mano derecha un cetro real. Su mirada es tierna pero firme, y su expresión evoca esa mezcla de misericordia y autoridad que solo tienen las madres que han sufrido por sus hijos.
El Niño, también coronado, levanta la mano en señal de bendición y sostiene un pequeño orbe, recordando su señorío sobre el mundo. Ambos están rodeados de un resplandor dorado y flores naturales que los fieles renuevan constantemente. La devoción se expresa también en el arte popular: en bordados, esculturas, estampas, himnos y danzas.

Una peregrinación que moviliza corazones y cuerpos
Cada año, entre el 17 y el 20 de agosto, más de 500.000 personas participan en la romería desde el santuario de El Cisne hasta la ciudad de Loja, recorriendo más de 70 km a pie durante tres días. Es una verdadera travesía de fe que atraviesa montañas, pueblos y corazones. La procesión incluye paradas tradicionales en San Pedro de la Bendita y Catamayo, donde los fieles descansan, oran y celebran. El 20 de agosto, la imagen entra triunfal en Loja, recibida por miles de fieles, bandas de música, danzantes y fuegos artificiales.
Durante esta visita, la imagen permanece en la catedral de Loja hasta finales de octubre. La ciudad se transforma en un centro mariano donde se celebran misas diarias, vigilias, novenas, encuentros culturales y pastorales. El 15 de agosto se celebra su fiesta mayor con una misa solemne que coincide con la solemnidad de la Asunción de María, aunque su fiesta litúrgica oficial es el 13 de septiembre.

Una devoción que no conoce fronteras
Aunque su origen es local, la Virgen de El Cisne ha cruzado fronteras. Hoy es venerada en comunidades ecuatorianas emigrantes en Estados Unidos, España, Italia y otros países de América Latina. En Nueva York, Madrid, Cuenca o Quito, se celebran misas, procesiones y encuentros marianos en su honor. Los inmigrantes la llevan consigo como un pedazo de su tierra y de su infancia, como una garantía de que Dios sigue siendo cercano en tierras lejanas.
En 2025, el presidente ecuatoriano Daniel Noboa entregó al Papa Francisco una réplica oficial de la Virgen de El Cisne, como símbolo de la fe popular del país. Fue un gesto que selló, ante la Iglesia universal, el valor cultural y espiritual de esta advocación que cada año moviliza a miles sin que se convoque formalmente: basta el calendario y la fe.
6 datos curiosos sobre la Virgen de El Cisne
- “Churonita” es su apodo cariñoso. Los lojanos le llaman así por su cabello rizado, símbolo de cercanía y mestizaje.
- Fue declarada “Generalísima de las Fuerzas Armadas” del Ecuador. En sus procesiones es acompañada con honores militares.
- Su manantial milagroso aún fluye. Cerca del santuario, existe un manantial donde, según la tradición, un peregrino enfermo fue curado al beber sus aguas.
- Inspiró canciones y poesía popular. Varias tonadas del cancionero ecuatoriano están dedicadas a ella, y los priostes suelen componer versos en su honor.
- En pandemia, su romería fue suspendida, pero los fieles la acompañaron virtualmente, manteniendo viva la tradición desde casa.
- Su imagen no viaja en coche. Durante la romería, es llevada a pie por “gancheros”, hombres elegidos para custodiarla con solemnidad.
Preguntas frecuentes sobre la Virgen de El Cisne
¿Dónde queda el santuario?
En la parroquia El Cisne, a unos 74 km de la ciudad de Loja, Ecuador.
¿Cuándo es la peregrinación?
Cada año, entre el 17 y el 20 de agosto.
¿Cuál es su fiesta litúrgica oficial?
El 13 de septiembre, aunque la fiesta popular más importante es el 15 de agosto.
¿Es patrona de alguna región?
Sí, es la patrona de la provincia de Loja y una de las devociones marianas más significativas del Ecuador.
¿Tiene reconocimiento eclesial?
Sí, su culto es plenamente reconocido por la Iglesia Católica. Su santuario es administrado por la diócesis de Loja y es centro de peregrinación nacional.
¿Qué significa para ti la Virgen de El Cisne?
Queremos saber tu experiencia. ¿Has participado alguna vez en su romería? ¿Conocías su historia? ¿Tienes algún testimonio, anécdota o milagro que quieras compartir? En María365 buscamos celebrar cada advocación mariana con profundidad, devoción y alegría. Ayudanos a enriquecer este artículo con tus vivencias, correcciones o sugerencias. También puedes proponer nuevas advocaciones que merezcan un lugar en nuestro calendario.
Fuentes consultadas:
- Sitio oficial del Santuario de El Cisne: santuariodelcisne.com
- Diócesis de Loja
- Diario Crónica de Loja
- Primicias.ec
- El Comercio Ecuador
- Infobae América
- Entrevistas y testimonios recogidos por medios locales entre 2022 y 2025.




